¿Relatos del pasado?

Una de las actividades que me apasiona es leer sobre historia económica y social argentina.

Desde sus inicios, cuando se discutía sobre el federalismo, el nacimiento del movimiento obrero tan convulsionado, hasta nuestros días, pero sobre todo, me llama la atención esa capacidad resiliente de los argentinos para salir una y otra vez de las crisis económicas, para seguir creyendo en un país mejor. Es lo que me hace pensar que tenemos capital humano para crecer.

Buscando información para realizar un trabajo práctico en la facultad, me encontré con un documental de Juan Bialet Massé.

Muy poco sabía sobre esta persona, porque cuando hablábamos de los primeros que intentaron dar un marco legal al trabajo, surgían con más fuerza otros nombres, no éste.

A mi parecer, de acuerdo a la información encontrada, el trabajo realizado por Juan Bialet Massé, en el que tenía que elaborar un informe sobre cuál era la situación de la clase trabajadora argentina a fines del siglo XIX, no habrá sido nada fácil, en una difícil época del país. Esto se trasluce en la frase final con la que remata su informe:

“Sé que por este informe voy a recibir críticas, porque la verdad, la imparcialidad y la justicia siempre las provocan, pero no se curan las llagas ocultándolas o velándolas a la vista del cirujano. Por el contrario, es preciso presentarlas en toda su desnudez, manifestando sus antecedentes con toda sinceridad, para aplicarles el remedio conveniente. Mucha sería mi satisfacción si de este informe pudiera resultar un nuevo grano de arena en el edificio del progreso nacional.”

“Bialet Massé, un siglo después”, es una obra de Sergio Iglesias, relata desde que Bialet Massé llega a la Argentina cuando ya era médico. En su segunda patria fue periodista y funcionario público, ingeniero agrónomo y abogado, pero fundamentalmente un hombre de ciencia contemporáneo de filósofos, de esos que intentaban entender a los pueblos y sus luchas sociales desde la dialéctica. Fue, además, un estudioso que descubrió las propiedades de fragua de la cal hidráulica cordobesa, así como la necesidad provincial de construir un dique en el lago San Roque que permitiera a la región un abastecimiento seguro de agua para el riego y el consumo, incluso en períodos de sequía. Gracias a su empuje, y a la puesta en marcha de La Primera Argentina, empresa de su propiedad cocedora de material de fragua, se terminó la construcción del primer dique cordobés, que en 1891 tuvo el mérito de ser el más grande del mundo. (…)
Sergio Iglesias elige una pequeña anécdota como hilo conductor. Es la suya, cuando al cumplir nueve años en 1974 fue llevado por su padre hasta el pueblo de Bialet Massé.

En mi opinión, vale la pena verlo. Después me lo cuentan…

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