Las olas y el viento… oportunidades de trabajo en alta mar

Cuando reflexionaba sobre las posibles fuentes del mercado de trabajo, pensaba en que las oportunidades de trabajo no existen solamente en tierra firme, entonces se me ocurrió focalizar en el mercado que puede ofrecer el turismo, más allá de que una de mis “tantas” aspiraciones es poder viajar por el mundo.

Las posibilidades de trabajar en alta mar pueden ser muy atractivas, conocer países, culturas diferentes, es la ocasión perfecta para poner a prueba nuestra capacidad de: relacionarlos eficientemente, de aplicar el modelo de gestión CRM – Customer relationship management – de trabajar con la diversidad cultural de los compañeros de trabajo.

Pero también tienen su particularidad en cuanto a las exigencias, el estar alejado de los afectos, no obstante no deja de ser una experiencia de trabajo atractiva.

A priori los requisitos excluyentes son dominar el idioma inglés y tener entre 21 y 35 años.

En “Cruceros: oportunidades de trabajo en alta mar”  publicado en el diario La Nación, la presidenta de PSI, Debora Freidkes comenta:

Recorrer el mundo a bordo de un lujoso crucero, visitando los destinos más exclusivos. Es la propuesta laboral de varias compañías y consultoras para con jóvenes entre 21 y 35 años, con buen nivel de inglés y una actitud totalmente volcada hacia el servicio al cliente.

Sueldo en dólares, cero gastos en luz, gas y teléfono, comidas pagas y la posibilidad de acumular pilas de billetes de la moneda norteamericana (según el puesto se puede ahorrar en una temporada completa entre 4000 y 9000 dólares) (estos datos pueden haber variado, la publicación es del 2005). También es posible conocer gente de todas partes del mundo y hacer nuevas amistades.

Claro que no se trata del barco de la fantasía. A cambio, se exige sacrificio y largas y agotadoras jornadas laborales de 10 horas como mínimo. Hay pocos momentos de descanso, no hay días francos (dos veces por semana se accede a una mañana o tarde libre) y escasea la intimidad, ya que cada empleado está obligado a compartir su pequeña cabina con otras dos o tres personas.

Hay dos maneras de obtener un trabajo a bordo de un crucero.

La primera es acudiendo a las convocatorias masivas que distintas empresas realizan en el país.

La gran ventaja de esta modalidad es que casi no hay mayores requisitos, salvo el de la edad. Además, suelen tener muchos puestos y varias personas quedan seleccionadas. Pero no todos son lugares de acceso inmediato y muchos de los elegidos deben aguardar en largas listas de espera. Sólo son llamados cuando se produce una vacante.

Otra alternativa es recurrir a una consultora especializada en programas de trabajo en el exterior. Placement Solutions International (PSI) ofrece a los egresados de las carreras de Turismo y Hotelería la opción de convertirse en miembros de la tripulación de un barco de lujo. Se manejan con perfiles altamente capacitados y seleccionan, sobre la base de antecedentes y experiencia, a la cantidad justa para cubrir la demanda de la empresa.

“Se trata de un servicio personalizado, donde brindamos asesoramiento en el armado del currículum, preparamos para la entrevista con el empleador y acompañamos en el proceso antes, durante y después de que el chico sube al barco”, cuenta Debora Freidkes, presidenta de PSI.

Otra ventaja es que la inversión inicial es bastante menor que cuando se trata de un programa tradicional. “En general, las empresas abonan el pasaje de vuelta, por lo que los gastos se reducen. Hay que pagar la visa, los estudios médicos que exigen las compañías para embarcarse y a veces un depósito de 500 dólares que se devuelve una vez finalizado el contrato”, explica Perlongher.

Además, se necesita una libreta de embarque que también hay que incluir entre los gastos. Se consigue una vez que se completan los cursos de seguridad personal, control de multitudes, manejo de grupos, supervivencia en el mar, primeros auxilios y prevención de incendios.

Según Heynen, la complejidad de este trabajo radica en que uno no compite con 500 personas de su país, sino con miles de todo el mundo. “Se trata de puestos muy codiciados por los asiáticos, los latinoamericanos y los europeos del este. Los argentinos, todavía, son una minoría”.

Las opciones de ampliar el horizonte en la búsqueda de posibles fuentes de trabajo, nos lleva a levantar la vista hacia el mar,  el aire y nuestro río ¿Será posible? 

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