¿Casualidad, causalidad, mala suerte?…por las dudas quejate!

En Psicología Laboral cuando analizamos la motivación en las personas, hemos leído la teoría del Modelo de Atribución, de Fritz Heider y ampliada postriormente por Harold Kelley, en Davis, K. y Newstrom, J. (1996): “El comportamiento humano en el trabajo: comportamiento organizacional”. McGraw Hill, México. Dice “La atribución es el proceso mediante el cual los individuos interpretan y asignan causas tanto a su comportamiento como al de los demás”

Cuantas veces, cuando fracasamos o algo no sale como lo habíamos previsto, pensamos que fue mala suerte y no, porque no estábamos suficientemente preparados, en cambio si otra persona tuvo éxito, decimos que “solamente fue porque tuvo suerte” e inmediatamente procedemos a quejarnos de nuestra fortuna.

Comparto este artículo “Club de la queja perpetua” que relata en forma irónica y realista, como somos o hemos sido en algún momento de nuestras vidas, ¿o no?

Fuente: Anónimo

INSCRÍBETE AL “CLUB DE LA QUEJA PERPETUA”
Y TENDRÁS LOS SIGUIENTES BENEFICIOS:

Siempre lograras captar la atención de los demás.

Tendrás siempre una excusa disponible para no concentrarte en la acción.

Encontrarás siempre la explicación perfecta que te libere de tus responsabilidades y podrás culpar a otro.

Lograrás que la gente sienta lástima por vos.

Conseguirás que los demás se dediquen a levantarte el ánimo.

No representarás una competencia o amenaza para nadie.

Nunca fracasarás porque no intentarás nada.

Recibirás muchos halagos de los demás, en su intento de levantarte el ánimo.

INSCRÍBETE YA!!!!!

Este un club muy popular que goza ya, de muchos miembros. Como habrás visto pertenecer tiene muchos beneficios. Sus instalaciones son cómodas, están siempre disponibles y es de muy fácil acceso: es el CLUB DE LA QUEJA PERMANENTE.

Suena tentador pertenecer a este Club, ¿no?

Y te digo más.  Muchos de nosotros somos expertos concurrentes.

¿Cuántos socios de este Club conoces?

¿Sos uno de ellos?

Aunque cuesta creerlo, muchos preferimos meternos automáticamente en el mundo de la queja, de la enfermedad imaginaria, de la baja autoestima, que trabajar y desarrollarnos en el ámbito del protagonismo.

“El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas” William George Ward

Gozamos, de esta manera, de muchos beneficios.  Por supuesto que nunca pensamos en ellos como tales y jamás los admitiríamos en forma consciente, pero ahí están.

Aparentemente a nadie le gusta pertenecer a este club sin embargo muchos juegan de “socios vitalicios”.  Parece irónico e increíble. Hasta nos llegamos a sentir bien de acostumbrarnos a sentirnos mal, porque de esa manera evadimos muchas responsabilidades y decisiones.

Piensa en aquellos momentos en que nos ponemos quejosos y decimos: “Me siento caído”, “estoy con la depre”, o “estoy en medio de la crisis de los 30 o 40 o 50 o …”, “no puedo con todo” o “estoy cansado”. Cada uno tiene diferentes formas de expresar lo que siente. Mientras nos ponemos así, tenemos la excusa perfecta frente a los demás para aflojarnos y no hacer lo que hace falta, para no tomar decisiones, etc.  Y como nadie espera mucho de nosotros, cuando hacemos algo, es la gran cosa. Esto refuerza el que sigamos con la conducta.

“Quejarse es algo que cualquiera sabe hacer” Henry Ford

Jugar el papel de victima es una forma ideal de entrampar a los demás para hacernos sentir mejor; especialmente aquellos a los que les encanta hacer de “psicólogo” barato.  Entre mejor hagamos el papel de “pobrecito de mi” más atraeremos la atención  y el cuidado de lo demás.  Este hábito es muy difícil de romper y superar, ya que entre peor nos sentimos mas atención recibimos.  El solo hecho de pensar que perderíamos esta atención, nos aterra.

Es probable que de niños hayamos aprendido esta lección, ya que es común que al jugar tranquilos nadie se de cuenta de nosotros, sin embargo, al llorar, recibíamos atención inmediatamente. Por lo tanto aprendimos este comportamiento muy rápido.

“Cuando veas a un gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un enano”Friedrich Freiherr von Hardenberg

Valdría la pena detenernos y analizar honestamente cuales son las recompensas que estamos obteniendo por pertenecer a este Club.  A veces llevamos tanto tiempo con este jueguito, que se nos dificulta salir de él.

A la larga, pertenecer a este club termina por no funcionar.  Los aparentes beneficios terminan por revelarse como grandes limitaciones para el espíritu, para la mente y para nuestro crecimiento personal.

Coincidirás conmigo en que se necesita coraje y decisión para renunciar, sin embargo tendremos una gran recompensa: descubrir que nuestra autoestima puede crecer y que lejos de perder la atención de los demás, la sumaremos a algo muy importante: la admiración y el valor de haberlo logrado.

“Es fácil comprender que un niño tema a la oscuridad, pero la gran tragedia de la vida, es cuando los adultos tienen miedo de la luz” Platon

Te dejo algunas preguntas que te darán una pista de como presentar tu renuncia a este Club:

¿Te tomás el tiempo suficiente de agradecer cada día por todas las bendiciones que recibes a diario?

¿Practicás la posibilidad de encontrarle el lado bueno a las cosas que suceden?

¿Dedicás tiempo a trabajar con tu conversación, de manera que te impulse y sea positiva?

¿Te gustaría dejar de ser un espectador, en algunos aspectos de tu vida, para pasar a ser el protagonista y el que diseña lo que va a pasar?

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3 comentarios en “¿Casualidad, causalidad, mala suerte?…por las dudas quejate!

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